«Una vida a mi manera»: Chano Toledo


Ya pueden disfrutar de mis memorias en este libro disponible en Amazon: https://a.co/d/j576cd1. Les dejo el prólogo de mi amigo el Ingeniero Mario Villanueva Madrid.

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Somos quintanarroenses quienes nacimos en estas tierras y también quienes, viniendo de otras partes, llegaron a construir su futuro y el de sus hijos en Quintana Roo.

Ahora que Solidaridad cumple sus primeros 30 años de historia como municipio, la aparición del libro de un quin- tanarroense como Chano Toledo me parece un gran acierto.

Es una gran oportunidad para compartir, a la gente actual y a la del futuro, el origen y la importancia de lo que se planteó entonces: convertir a Playa del Carmen en municipio.

Eso fue posible por la convicción y voluntad de un grupo de luchadoras y luchadores sociales que, con Chano a la cabeza, con tenacidad y visión, se empeñaron en cambiar el rumbo de la historia de Playa del Carmen. Todos ellos se anticiparon a su tiempo y trabajaron con afán, hasta las últimas consecuencias. Eso merece ser reconocido y recordado.

Reza una máxima que la historia la escriben los vencedores. Son ellos quienes mantienen fresca y vibrante la historia de su pueblo; los que se ocupan de cuidar la memoria; los que recuerdan y vuelven a vivir, como si fuera ayer, el momento en que se anunció, a los cuatro puntos cardinales, que nacía el municipio de Solidaridad.

Leer el libro de Chano Toledo es darse cuenta de cuánta falta hace que los protagonistas escriban la verdad sobre la historia de Solidaridad. Tenemos la fortuna de que todavía es una historia viviente por lo que, si no hacemos algo por contar la verdad desde los actores, quedaremos expuestos a que se pierda, a que se invente y se distorsione o, en el peor de los casos, se olvide.

Como Gobernador, decidí crear el corredor Cancún-Tulum. Es cierto que Playa del Carmen requería características distintas para lograrlo, pero no era fácil, sobre todo porque significaba cercenar una buena parte continental de Cozumel. La sola idea lo hacía casi imposible, pero ni Chano ni el grupo que formó cejó en su lucha. Ellos tenían razón y, además, sus ideas de desa- rrollo se conjugaron con una visión que yo también compartía.

El hecho de que el municipio se llame Solidaridad es algo muy importante, es un concepto muy profundo. Participé con Chano en el grupo, estuve de acuerdo y se quedó el nombre. Lo menciona Chano en el libro, cuando habla de Lech Walesa. quien toma ése concepto para su lucha social. Aquí, en su pro- porción, la lucha social se logra gracias a la solidaridad, a la manifestación de la mejor expresión de la calidad humana, del sentimiento por el prójimo, del actuar recíproco, del sentir desde el fondo del corazón. A los playenses les movía la solidaridad. Una lucha como la que se hizo, no habría sido posible si no la sintieran. Sin solidaridad, no lo habrían logrado.

¿Cuántas leyes de participación social se gestan y acaban en sólo un membrete? La solidaridad humana no se da por decreto ni con leyes, es la convicción de que, como seres huma- nos, debemos querernos, apoyarnos y ser empáticos, de otra manera no tiene sentido. Por eso la solidaridad es un término tan profundo.

Si algo debe apreciarse en un ser humano es su solidaridad, que se interese sinceramente por la comunidad en la que vive. En lo personal, valoro mucho a quienes no se quedan sólo con buenas intenciones, sino que están dispuestos a asumir los riesgos que implica construir una sociedad más justa.

Recuerdo que, cuando Chano Toledo llegó a Chetumal, era sólo un joven agrónomo venido de San Luis Potosí, quien se incorporó conmigo en el trabajo por el campo. No imaginé que compartiríamos tantas causas, y que eso nos llevaría a ser amigos. Al leer sus memorias recordé por qué nos llevamos tan bien. Compartimos eso: visiones, anhelos, preocupaciones e indignaciones ante las injusticias. Compartimos una pasión: la política, y con ella, el genuino interés de que la vida sea menos jodida para todos.

Chano y yo tenemos mucho en común: ambos corremos riesgos. También tenemos similitudes en nuestra forma de actuar: nos interesan los problemas sociales, nos duelen los problemas de las personas y estamos dispuestos a hacer algo para ayudarlos. Y si en ese “algo por ayudar” nos tenemos que poner en riesgo, lo hacemos. Si tenemos incluso que asumir conductas que puedan ser cuestionables, porque pueden afectar intereses de los pocos, no de los muchos, lo hacemos.

Chano, ya lo leerán en este libro, desde niño estuvo dispuesto a correr riesgos para superarse. Por eso, cuando apareció el camino de la política, lo tomó de forma natural, con el valor que se requiere para ser incómodo, confrontativo y, al mismo tiempo, conciliador.

Chano es un luchador social con personalidad propia. Eso lo ha hecho líder de muchos movimientos ciudadanos. Eso es importante que se destaque, porque una buena parte de la sociedad que hoy vive en Playa del Carmen desconoce —y algunos pretenden olvidar— una lucha en la que Chano estuvo inmerso hasta el tuétano.

Sin pretender ensalzarlo, y fuera del afecto que le tengo, es bueno que existan más personas como Chano en las regiones y los municipios, personas que se ocupen de cuestiones como las que él está abanderando actualmente, y otras como la que abanderó en su momento para la creación del municipio.
Porque, ¿quién encabeza las causas sociales? Sólo el que tiene el valor de correr los riesgos. Hoy tenemos una sociedad a la que le hacen falta más líderes con ese tipo de personalidad combativa, que llama la atención, que exige, que señala, que une y hace que las cosas sucedan.

Hace tiempo que nuestra sociedad está en ayuno de este tipo de personajes que saben conciliar la búsqueda del objetivo con una personalidad de lucha, dispuestos a construir por el bien común… y asumir las consecuencias.

Por eso este libro es pertinente: porque estamos perdiendo la memoria, arrojando al olvido la historia de nuestro estado, los nombres de quienes protagonizaron los cambios necesarios para desarrollar a Quintana Roo.

Bien sabemos que un gobierno no se hace con un sólo hombre. El auge económico que alcanzó el corredor Cancún-Tulum no habría sido posible sin la participación de una innumerable cantidad de engranajes. Y sí, Chano Toledo fue uno de los más importantes.

Confieso que cuando me dijo que había escrito un libro y me lo mandó, me preocupé. Primero porque yo sé que escri- bir un libro no es fácil, segundo porque me preocupaba su contenido. Creí que sería otro de esos libros donde el autor se vanagloria y ensalza sus vanidades. Me preocupé porque dije: “A ver que pendejadas escribe mi compadre. ¿Será que caiga en el autoelógio o la arrogancia?”. No fue así. Me encontré con un libro honesto, que además es divertido. Cuenta de cuando fue boxeador y que le ganó a varios en el primer round, y ¿sabes qué?, si lo dice, lo hizo.

Puse atención en las cosas profundas, en cómo se estaba calificando Chano a sí mismo en su libro, y respiré tranquilo porque habla con sencillez, sin pretensiones. Muestra que posee valores personales, que es un hombre que tuvo padres que le ayudaron y supieron guiar, pero que también a una persona que se formó a sí misma, un ser con valores para él, para su familia y para la sociedad.

También comparto que leí el libro dos veces y media porque quería confirmar lo que estaba leyendo, y también porque me gustó. Su lectura es amena, atrae la atención y nos acerca a un ser humano que no es “monedita de oro” porque, sin duda, ha tenido errores. Porque, cuando uno actúa, a veces se equivoca. El chiste es equivocarse poquito.

Enhorabuena, Chano Toledo, compadrito. Como amigo, como político y como exgobernador, siento que tu presencia es necesaria, sigue encabezando movimientos que busquen solucionar demandas sociales. Eres un hombre que merece el reconocimiento y me da gusto que mucha gente conozca, con este libro, tu historia y, con ella, la del nacimiento de Solidaridad.
Ing.

Mario Ernesto Villanueva Madrid Chetumal, 2023

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